Durante mucho tiempo pensé que podía seguir adelante simplemente adaptándome a los cambios que iban apareciendo en mi vida.
Pero en menos de dos años atravesé una etapa especialmente difícil: la pérdida de mi casa, el fallecimiento de mi padre, cambios relacionados con la custodia compartida, un cambio de territorio y de hogar, además de un cambio laboral que me llevó de una vida activa a un estilo mucho más sedentario.
Todos esos cambios fueron dejando huella.
La ansiedad se convirtió en algo prácticamente constante. Aparecieron momentos de tristeza profunda, depresión y una sensación de haber perdido parte de mí mismo. Había cosas que aparentemente seguían funcionando, pero internamente sentía que algo necesitaba cambiar.
Fue entonces cuando comenzó mi propio proceso de sanación y transformación.
A través de diferentes experiencias y del trabajo personal, entre ellas la hipnosis regresiva, empecé a comprender que muchas de nuestras emociones, bloqueos y patrones tienen raíces más profundas de las que imaginamos.
Pero también descubrí algo fundamental: sanar no significa olvidar lo vivido, sino aprender a relacionarnos de otra manera con aquello que nos ha marcado.
En ese proceso, el apoyo de las personas que me rodeaban —familia y amigos— fue fundamental. Recuperé poco a poco mi equilibrio, mi energía y, sobre todo, algo que creía haber perdido: la alegría de vivir.
Hoy miro hacia atrás y entiendo que aquella etapa, aunque dolorosa, también fue una puerta hacia una versión diferente de mí.
Por eso decidí poner mi experiencia y todo lo aprendido al servicio de otras personas que puedan estar atravesando momentos de ansiedad, bloqueos emocionales, cambios vitales, duelos o situaciones que sienten que no consiguen superar por sí mismas.
Hoy
Hoy acompaño a personas que sienten que necesitan parar, comprender lo que les está ocurriendo y comenzar un proceso de transformación personal.
No desde la idea de que exista una fórmula mágica, sino desde un espacio de escucha, acompañamiento y exploración profunda.
Porque yo también estuve ahí.
Y sé lo que significa sentir que has perdido el rumbo y volver, poco a poco, a encontrarte.
Si mi historia conecta contigo, quizá este sea también el momento de comenzar la tuya.