El Solsticio de invierno, asociado al año nuevo del calendario, es un momento propicio para la reflexión y más aún en la entrada invernal, pues a su vez la luz empieza a ganar sobre la oscuridad, de ahí el símbolo de la natividad de Jesús, la luz del mundo u Horus, el iluminado vencedor de las tinieblas.
Tras el encuentro, iniciaremos una preciosa subida (fácil) donde poder estar algún tramo en silencio propiciando las reflexiones de coaching que se ofrecerán, así como explicaciones sobre el significado del Solsticio. Y llegaremos al Dolmen, símbolo de lo ancestral, de nuestro pasado, donde poder aliviar y desprendernos de lo que queremos dejar atrás y retomar nuevos valores internos y renovada energía hacia los tiempos por venir. Comeremos cerca del Dolmen dejando espacio para el descanso y por la tarde regresar al punto inicial.
Esta fecha es un momento poderoso y mágico para marcar los objetivos de los próximos meses, en una etapa evolutiva, individual, colectiva y de conjunción con el cosmos.
Será pues un día para, principalmente, reconectar con la Naturaleza y conocer personas de parecida idiosincrasia dedicando un tiempo a parar y reflexionar, sin las prisas de la vida … dar aquí espacio y detenernos a ver que nos dice la vida y nuestra voz interior. Será una maravillosa forma de centrar y reequilibrar nuestro Ser.